Salvador, sentado en el asiento trasero de una camioneta negra aparcada en la entrada del galpón, esperaba a que Marcos terminara de checar que todo estuviera en orden para partir a la siguiente locación.
Marcos subió a su lado en absoluto silencio
Esperó un minuto… dos… media hora. Salvador no hablaba ni parecía siquiera pestañear
- ¿No me contarás cómo salió todo? – inquirió Marcos – podía verlos, pero no podía oír todo…
Salvador lo miró de reojo
- Es broma, escuche todo – Marcos sonaba extas