79. Déjame hablar contigo
Entre nosotros todo desapareció. Los sonidos de los autos pasaron a segundo plano. La sensación del viento se desvaneció. Su aroma al entrar en mis fosas nasales se intensificó, era su característico olor amaderado mezclado con su esencia corporal. Como si mi cuerpo recordara nuestras noches juntos, entré en un éxtasis emocional donde mis piernas temblaban. Mi visión hacia él se agudizó, y en sus ojos noté cómo sus pupilas se dilataban.
Mi mente quería que me alejara, que gritara, que lo patear