52. No sé de qué hablas.
Sus palabras aún vibraban en mi oído. Temblaba de la emoción. No quería sonreír como idiota, pero ahí estaba yo, sonriendo. “Guárdalo, porque quiero que todo el mundo sepa que eres mía para siempre. Así que prepárate, me aseguraré de que me des el sí, pero esta vez en serio.” Estábamos quietos en aquella tienda, mirando a las personas pasar, pero en esos momentos estábamos en nuestra propia burbuja donde:
Los sonidos desaparecieron, solo estaban nuestras voces y respiraciones.
Todas las sensac