¿Había algo mejor que ser semi secuestrada por tu jefe?
No lo sé.
Solo sabía que en esos momentos me sentía… ¿feliz? ¿emocionada?
Tantas emociones eran difíciles de entender. Su perfume se mezclaba perfectamente con el calor y su olor corporal. El sol me hacía sentir que estaba viva, que no era mi imaginación mórbida.
—Brian, ¿me dejarás caminar? ¿O solo te divierte ser mi carro personal para no tener que caminar a ningún lado? —dije con sarcasmo—. Aunque, entre tú y yo, prefiero que me lleves