99. La maldad asecha
CAPÍTULO 99
Esmeralda deja a Gabriel en el sillón, en su casa, a donde condujo con Inés para desaparecer de ese lugar antes de estallar en mil pedazos.
—Quédate con él —le ordena a Inés quitándose el blazer, todavía enojada. Arranca a caminar hacia la oficina que le pertenecía antes a Carolina Bustamante, lanza la puerta y se encierra allí con llave. Respira una y otra vez con fuerza, desahuciada por completo, casi temblando, con los ojos abiertos. Sabe que esa mujer, Briseida, la vio. Y si l