20. Alucinaciones
CAPÍTULO 20.
Gladys simplemente muere ante las palabras. Ni un aliento sale de sus pulmones, porque allí, en ese asiento, y en cuestión de segundos, su vida ya no parece vida. Germán necesita acercarse más para tomar una de sus manos. Gladys perdió la cuenta de los segundos, de las horas y del tiempo.
—Necesito que me respondas muy bien lo que te preguntaré —Germán no consigue la misma mirada de Gladys porque se quedó en silencio, completamente en shock—. ¿Estás segura siquiera que tienes un