CAPÍTULO 48
IKER
Llegamos a casa de mis padres. No se imaginan la sorpresa que les tengo; se van a poner felices al saber que estoy de nuevo con ella.
—Espérame aquí —le digo a Danielita. Ella asiente con una suave sonrisa y nuestros labios se encuentran en un beso.
Entro a la casa y veo a mi mamá cocinando. La abrazo por la espalda y beso su mejilla.
Me mira con el ceño fruncido.
—¿Y eso?
Ríe.
—No más, ando feliz.
—Ya me di cuenta.
Me acerco a ver qué está preparando.
—Qué rico, tenía antojo d