Capítulo 89: Primera cita Real.
La noche había caído sobre la ciudad como un telón de terciopelo oscuro, salpicado por las luces de los rascacielos que titilaban a lo lejos.
Alexander cerró la carpeta sobre su escritorio y se dejó caer brevemente en el sillón de cuero. Había sido un día largo.
Demasiado largo. Pero la idea de verla, de tenerla frente a él sin testigos, era suficiente para arrancarle una sonrisa leve, casi invisible.
Antes de marcharse, se giró hacia Héctor, que revisaba en su tablet los informes de seguridad.