Capítulo 79: Sebastián Valdivia.
A kilómetros de allí, en un país diferente, de una ciudad diferente, Julián permanecía inmóvil con el teléfono en la mano. La última palabra —ese “nada que no mereciera”— resonaba en su cabeza una y otra vez.
El corazón le latía con fuerza. Miró a Sofía, que había entrado al pasillo y al verlo tan pálido, se apresuró a llegar hasta él.
—¿Qué pasó? —preguntó ella, acercándose alarmada.
Julián levantó la mirada, los ojos abiertos de horror.
—Creo… creo que le dispararon —susurró—. A la madre de C