Capítulo 80: Dolor.
A esa misma hora, en la clínica privada donde había estado internada, Camila Valdivia se miraba al espejo. Su piel estaba pálida, los labios resecos, pero sus ojos… sus ojos tenían esa luz que siempre había tenido su madre; altiva, orgullosa, y ahora, teñida de miedo. Quizás era un miedo por las consecuencias que podría vivir después de haber hecho tanto daño. O talvez, el hecho de lo que podría decirle su madre, ya que sus acciones la llevaron a perder a su bebé.
Si, el mismo bebé que quiso ut