Capítulo 78: Una menos.
Lucrecia permanecía de pie frente a él. La piel de su rostro, impecablemente maquillada, apenas lograba disimular el temblor que nacía desde sus manos. Frente a ella, el hombre que alguna vez amó dándole la espalda, con su patético bastón. Sonreía. Esa sonrisa cruel, desprovista de toda humanidad, la misma que años atrás la había cautivado.
—No voy a permitir que lastimes a la única hija que tengo —dijo ella finalmente, rompiendo el silencio que amenazaba con asfixiarla—. Ya le has causado dema