Capítulo 51: No es una Valdivia.
Durante un instante, la escena fue brutal; los ojos de ella abiertos de par en par, el de él clavados en los suyos con odio. Y luego, casi de inmediato, la soltó. Como si el simple contacto le hubiera quemado. Dio un paso atrás, respirando con violencia.
Camila jadeó, llevándose una mano al cuello enrojecido.
— Cobarde… — susurró con un hilo de voz —. Me usaste, me mentiste… pero no te atreverás a negarlo todo.
Sebastián la fulminó con la mirada. Pero fue ella quien, entre lágrimas y rabia, sol