Capítulo 31: Te dije que te vayas.
El silencio era espeso, cortante. El tic tac del reloj en la pared de su oficina era una aguja que taladraba la sien de Elena Valdivia. Sentada en su sillón de cuero negro, miraba el informe de avance del proyecto "Mirador de Cristal" sin realmente ver nada. Sus pupilas recorrían las palabras, pero su mente estaba atrapada en otro momento, en otra sala, en otro contacto.
— Maldita sea... — susurró, dejando caer el papel sobre el escritorio.
Se levantó bruscamente, caminando de un lado a otro co