Al día siguiente.
Mila despertó antes que su hermana, el sol apenas comenzaba a asomarse por la ventana.
La habitación estaba en silencio, solo el suave sonido de la respiración de Mila llenaba el aire.
La observó durante unos minutos, sumida en sus pensamientos.
«Mi hermana... Ojalá que tú sí seas feliz. Si Eugenio realmente te ama, espero que encuentres el camino de vuelta al perdón en tu corazón. Que puedas ser feliz, como tal vez yo no puedo... porque hoy me caso... sin amor...» Pensó, su co