Terry sintió que el mundo se tambaleaba cuando sus ojos se posaron en ella.
—¡Paz! ¿Tú, aquí? ¿De nuevo? —La incredulidad en su voz no podía ser más evidente. Era como si hubiese visto a un fantasma.
Sus ojos la estudiaban, incrédulos, como buscando pruebas de que aquello era real.
Paz mantuvo la mirada fija en él, aunque por dentro todo en ella temblaba.
Sabía que volver a este lugar era como pisar un campo minado.
Pero entonces, la voz de Deborah, afilada y teñida de nerviosismo, cortó el aire