Paz regresó con Terrance con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—¿De verdad crees que tu hermana aceptará ser la esposa de Randall?
Terrance inhaló profundo, su mirada se perdió en un punto fijo.
Pensar en su hermana Bianca lo llevaba inevitablemente a Randall.
Siempre lo había amado, se le veía en los ojos, en la manera en que lo buscaba, en cómo su mundo giraba en torno a él. Pero Randall nunca le devolvió esos sentimientos. ¿Acaso algo había cambiado en estos cinco años?
—Eres un tonto,