Paz observaba por la ventana, sus ojos fijos en los cristales rotos que ya comenzaban a acumularse en el suelo.
El zumbido de un dron, ese zumbido tan familiar y a la vez tan traicionero, resonó en sus oídos.
A través del vidrio destrozado, pudo distinguir las sombras de la máquina en el aire. Grupo Coleman.
La ira y el miedo se agitaron en su pecho con una fuerza inusitada.
—¿Quién está usando nuestros propios drones en nuestra contra? —murmuró, sintiendo una mezcla de incredulidad y furia.
La