Cuando salió del baño, Bianca se sentó en la cama, su corazón aún acelerado por la tensión del día. Las dudas y los miedos seguían nublando su mente, pero por un momento, trató de respirar profundamente y dejar todo eso atrás.
En ese instante, Randall entró a la habitación. Un destello de calidez cruzó su rostro al verla sentada, como si la luz de la habitación la envolviera. Corrió hacia ella, sin pensarlo, y la abrazó con fuerza, como si la seguridad de sus brazos fuera la única cosa que impor