—¡Aléjate, Francisco! —La voz de Mila tembló, pero su mirada se mantuvo firme—. Lo sé todo, sé que intentaste matar a Arly… Por eso ella te dejó.
Francisco negó, con vehemencia, su rostro desencajado por la desesperación.
—¡Es mentira! —gritó con un tono suplicante—. Es una cortina de humo que ella inventó para irse con Ryan, para ocultar que está embarazada… ¡Me engañaron, Mila! Nunca debí dejarte, ¡el traicionado soy yo!
Mila sintió que el suelo se tambaleaba bajo sus pies. ¿Arly embarazada? N