Bianca sintió que su mundo se desmoronaba con el roce de sus labios.
Randall tenía esa forma de besar, que la desarmaba, que le arrancaba el aliento y la hacía olvidar todo lo que intentaba imponerse.
Quería rechazarlo, quería huir de él… pero era imposible.
Con esfuerzo, separó sus labios de los de Randall, jadeante, temblorosa.
—No… Randall, no confío en ti. Sé que lo único que te importa es salvar la empresa de tu familia, pero yo… yo no estoy segura de nada de lo que siento…
Dio media vuelta