Al día siguiente.
Mila y Aldo se encontraban en el hospital, sus corazones palpitando al ritmo de la incertidumbre. El aire estaba pesado, y ambos sentían el peso de la ansiedad. Mila, nerviosa, jugaba con sus dedos, sin poder dejar de pensar en lo que estaba a punto de suceder. Habían pasado semanas esperando este momento, y ahora todo dependía de un simple resultado.
—Si es negativo…
La voz de Aldo interrumpió el silencio, su tono era calmado, pero Mila podía notar la preocupación que se escon