Capítulo: Amenazas vacías.
Ernesto Coleman levantó a su esposa del suelo, aun en estado de shock, por lo que acababa de presenciar.
La ira se reflejaba en su mirada, pero antes de que pudiera hablar, Patricia, la prometida de Randall, irrumpió en escena con una furia ciega.
—¡Eres una loca! ¿Cómo puedes tratar así a mi suegra? —espetó, abalanzándose sobre Paz con los ojos encendidos de rabia.
Patricia no solo la odiaba por lo que acababa de hacerle a Margaret, sino porque, en el fondo, la temía.
La idea de que Paz tuviera