Al llegar frente a Karl, Sienna se mantuvo serena y con el rostro serio, sin dedicarle una sola sonrisa. Santiago estaba al frente listo para dirigir la ceremonia, aunque por dentro él mismo quería cancelar de inmediato esa ceremonia.
—Dame la mano, Sienna —dijo Karl, extendiéndosela.
Estaba tan confiado en que ella se uniría a él que ni siquiera se había molestado en explicar por qué carajos se había follado a su gemela. Para Karl, Sienna estaba totalmente asegurada y enamorada de él.
Maximili