Sienna se enderezó. El vapor que emanaba de su cuerpo se expandió por todo el pasillo, empezando a sofocar a las presentes. Lisa y Lila apenas pudieron moverse y se arrastraron hacia la salida para ponerse a salvo.
Anel se resistía a doblegarse; pertenecía al ducado Belmont y su orgullo le impedía perder contra alguien que consideraba inferior.
—Te sacaré yo misma —dijo Anel. Dio otro paso hacia Sienna y la sujetó del brazo—. ¡Mierda! ¿Qué haces, puta?
La soltó de inmediato al sentir que la pal