La Navidad llegó con una suave nevada que cubrió su colina de un manto blanco y silencioso.
La casa, decorada con luces cálidas y un árbol natural que ellos mismos habían elegido en un vivero, olía a pino, a galletas de jengibre recién horneadas y a felicidad contenida.
La cena fue exactamente como la habían planeado: íntima y normal.
Rosa, la niñera, estaba allí, coqueteando tímidamente con Marco, quien había acudido con su novia, una profesora de primaria llamada Sarah, dulce y nada intimid