La calma frágil

La habitación que una vez fue la nursery de Lucia ahora era una celda improvisada.

Alistair, con la muñeca vendada torpemente, estaba atado a una silla.

El triunfo inicial de Caleb se había enfriado en una fría y metódica determinación.

Emily observaba desde la puerta, habiendo insistido en presenciar el "interrogatorio".

No quería esconderse de las consecuencias de sus acciones.

—¿Por qué, Alistair? —preguntó Caleb, paseándose lentamente frente a su tío—. Tenías una asignación generosa. Un
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