Nora
—¿Dónde? ¿Dónde está? —preguntaba mi hermano.
Todos habíamos quedado en shock. De repente, la historia de un antiguo rey lobo ya no era un mito, sino algo mucho más tangible. Hubo un gran alboroto; todos estábamos emocionados.
—Tenemos las coordenadas, alfa. Con su permiso, podríamos partir —decía Fabrizio.
—Cuanto antes —indicó mi hermano—. Lo que necesiten, lo tendrán. Fabrizio nos señaló a Gael, Aristides y a mí.
—El guerrero nos contó las leyendas de los Señores del Bosque. Los necesit