Ágata
Estas montañas ocultaban algo. El norte ocultaba algo. El viento traía murmullos, problemas.
Este lugar era antiguo, acarreaba dolor y angustia; podía sentirlo todo. ¿Aquí sería donde Petra, la hechicera de tierra, vino a refugiarse? Las montañas podrían ser suyas, sus grandes súbditos. La idea no me gustaba.
Y justo cuando quería investigar, sentí que algo raro pasaba.
—Estúpido Tiziano. No debí dejar a Nora sola —exclamé.
Estaba pavoneándose con otros seres de especies despreciables. ¡E