POV: Aurora
El sonido de los limpiaparabrisas era un metrónomo hipnótico.
Fiuu-clac. Fiuu-clac.
Estábamos en una carretera secundaria, lejos de las autopistas principales, internándonos en la espesura del bosque del norte. La lluvia caía con esa persistencia gris y miserable que te cala los huesos incluso dentro de un coche con calefacción.
Kieran conducía.
Llevaba una mano en el volante y la otra descansaba sobre la palanca de cambios del viejo Jeep que habíamos "tomado prestado" del garaje de