POV: Aurora
El dolor había cambiado.
Ya no era fuego. Ahora era hielo.
Sentía que mis huesos eran de cristal frágil, a punto de estallar en mil pedazos con el menor movimiento. Estaba flotando en una neblina gris, un limbo entre el sueño y la vigilia donde el tiempo no existía.
—... tienes que sacarla de aquí.
La voz cortó la niebla como un bisturí. No sonaba en la habitación. Sonaba... a través de ella.
Abrí los ojos. O lo intenté. Mis párpados pesaban toneladas. Solo logré entreabrirlos lo suficiente para ver las sombras alargadas que proyectaba la luna a través de la ventana.
Estaba sola en la habitación.
Pero no estaba sola en mi cabeza.
Los sonidos del exterior llegaban a mí con una claridad violenta, sin filtros. El zumbido de una mosca en el pasillo sonaba como un helicóptero. El goteo de una tubería lejana era un tambor.
Y las voces... las voces al otro lado de la puerta eran truenos.
—Baja la voz, Dante —gruñó alguien.
Kieran.
Su voz vibró en mi pecho, saltándose mis oídos y