POV: Aurora
La libertad no huele a ozono ni a sangre. Huele a aserrín fresco y pan recién horneado.
Caminaba por la calle principal de Fuego Lunar.
Hace dos meses, esto era un valle desolado, un callejón sin salida geográfico donde escondimos a cincuenta niños aterrorizados. Hoy, era el primer pueblo oficial del nuevo mundo.
No había muros. Esa fue mi primera orden como Alta Luna.
"Si construimos murallas, nos convertiremos en otra Ciudadela", había dicho. "Quiero puentes".
Y Lucian, mi arquite