POV: Aurora
La paz duró exactamente cuatro horas.
Me desperté con el sonido de un cristal rompiéndose.
No fue una ventana. No fue una taza.
Fue el cielo.
La cúpula mágica que protegía el Valle de los Susurros, esa barrera invisible que había mantenido al mundo fuera durante siglos, se fracturó. El sonido fue un chillido agudo, psíquico, que me hizo sangrar la nariz antes de que pudiera abrir los ojos.
—¡Arriba! —gritó Kieran.
Ya estaba en pie, con el arma en la mano, empujándome hacia la pared más alejada de la puerta. Lucian estaba al otro lado, invocando una pared de hielo para bloquear la entrada.
—¿Qué pasa? —pregunté, con el corazón martilleando contra mis costillas.
—Han roto el sello —dijo Celeste.
Mi abuela estaba en el centro de la habitación, con su bastón brillando con una luz blanca furiosa. Pero su rostro... su rostro estaba pálido de terror.
—Imposible —dijo Lucian, mientras el techo de la cabaña temblaba—. Nadie tiene el poder para romper las barreras de las Tierras Alt