POV: Aurora
El mundo no se acabó con una explosión. Se acabó con una mirada.
Estaba de rodillas en la nieve sucia, jadeando, con los pulmones ardiendo por el humo del valle quemado. A mi alrededor, la batalla rugía. Kieran estaba en su forma de lobo, desgarrando la garganta de una gárgola de piedra. Lucian lanzaba lanzas de hielo contra un escuadrón de la Guardia del Eclipse que intentaba flanquearnos.
Pero yo no veía la guerra.
Solo la veía a ella.
Evelyn Hayes caminaba entre los escombros de la cabaña de Celeste. No corría. No peleaba. Caminaba con la misma calma con la que solía caminar por el supermercado, esquivando los carritos. Llevaba su abrigo beige impecable, manchado solo por una fina capa de ceniza en el hombro.
Se detuvo frente a mí.
No había guardias apuntándome. Valerius se había quedado atrás, observando con una sonrisa de satisfacción. Me había dejado este momento. Un regalo cruel.
—Aurora —dijo mi madre.
Su voz era la misma. Esa voz suave que me cantaba cuando tenía