LEONOR
La tormenta no se ha detenido desde aquella noche.
Los relámpagos danzan por el cielo como garras de plata, y cada trueno se siente como si me partiera los huesos.
Todavía puedo verla —esa miserable omega— erguida junto a Jordán, brillando como la propia Diosa Luna. Dafne Knight. Solo su nombre quema mis venas como veneno.
Creí que romperla sería fácil. Pensé que el hechizo de la bruja la haría desmoronarse.
Pero en cambio, la volvió poderosa.
La convirtió en el centro de todo…