DAFNE
Oscuridad.
No solo estaba a mi alrededor… estaba dentro de mí.
Fría. Pesada. Infinita.
Al principio no podía respirar. El aire se sentía espeso como el humo, se filtraba por mi garganta y ahogaba cada intento de tomar aliento. Mi corazón golpeaba contra mis costillas, un ritmo salvaje y desesperado que resonaba en el vacío.
Sin sonido. Sin luz. Sin suelo.
Solo negro.
La oscuridad siempre me había perseguido — desde que era niña. Recuerdo haber llorado debajo de la cama cada vez que l