DAPHNE
El aire a mi alrededor se sentía pesado… demasiado pesado para respirar.
Todo estaba oscuro otra vez. Sin luz, sin sonido, solo el eco de mi corazón latiendo en mis oídos como un tambor distante.
Intenté moverme, pero mi cuerpo no obedecía. Mis piernas se sentían inmovilizadas, como si manos invisibles me sujetaran. La oscuridad no solo me rodeaba… estaba dentro de mí, presionando, susurrando, atormentando.
Otra vez no. No la oscuridad.
—Madre… —murmuré suavemente, mi voz tembland