DAFNE
El primer sonido que oí fue el suave crepitar de la leña.
Por un momento, no recordé dónde estaba. Mis párpados se sentían pesados, como si alguien los hubiera cargado con piedras. Todo mi cuerpo dolía de formas extrañas y desconocidas: las muñecas, los hombros… incluso el corazón.
Entonces los recuerdos regresaron de golpe — los ojos de Jordán volviéndose negros, el sonido de su voz impregnado de algo inhumano, la manera en que mis rodillas cedieron cuando el vínculo ardió dentro de