DAFNE
Dolor.
Eso fue lo primero que sentí cuando el mundo regresó: un dolor profundo, palpitante, que atravesaba mis huesos como olas de fuego.
Intenté moverme, pero el suelo estaba frío y pesado contra mi cuerpo. La tierra húmeda se aferraba a mi piel. El olor a madera quemada y sangre llenaba el aire. Durante mucho tiempo no pude abrir los ojos. Cada respiración ardía.
Luego, lentamente, el sonido regresó: el susurro de los árboles, el lejano aullido de los lobos y algo más. Algo más p