JORDÁN
Oscuridad. Eso era todo lo que había.
Se envolvía a mi alrededor como cadenas, espesas y pesadas, ahogando cada fragmento de cordura que me quedaba. No sabía dónde estaba —ni en el bosque, ni en el castillo— solo un vacío negro e interminable donde mi cuerpo ya no me pertenecía.
Cada vez que intentaba moverme, sentía la resistencia de algo más fuerte. Algo antiguo. Algo vivo.
—Deja de resistirte —la voz de Draco resonó en mi cráneo, un gruñido profundo que se deslizó por mis pensa