Orion
La mansión estaba en silencio, casi inquietantemente sombría, mientras me dirigía a los aposentos de Pierce.
Mi mente era una tormenta de pensamientos, atormentada por el miedo y el agotamiento; los acontecimientos de las últimas noches me oprimían como un peso insoportable. Necesitaba a alguien, alguien lo suficientemente fuerte y confiable como para cuidar de Elara, alguien que pudiera mantenerla a salvo cuando yo estuviera demasiado débil para intervenir.
Pierce arqueó una ceja mientra