Elara
No recuerdo cómo acabé en mis aposentos, solo el acceso a mi habitación y cómo los pasillos parecían extenderse sin fin ante mí.
Mi ira del comedor se reduce a algo más viejo y pesado, que se instala en lo más profundo de mis huesos.
Cada paso que doy me siento como si me alejara de Orión y me dirigiera hacia algo que no puedo nombrar, algo que aguarda pacientemente en mi interior. Para cuando llego a la puerta, mi mano tiembla demasiado como para sostenerme. Me apoyo en la madera, respi