Veya
Jamás lo vi venir.
Ni de lejos.
El hombre que acompañaba al Príncipe era violeta y fuerte, y derribó mis pequeños camiones sin pestañear.
Me estaba recuperando de uno de sus golpes cuando oí que alguien se acercaba…
Levanté la vista y lo vi a pocos metros de distancia…
Orión.
Abrí los ojos de par en par al darme cuenta de lo que estaba pasando y de que ya era demasiado tarde para hacer algo. Fue horrible y paralizante a la vez… como presenciar un accidente de tren inminente, sin poder apar