Elara
“Quiero que seas mi pareja.”
Sus palabras no se quedaron suspendidas en el aire, sino que se posaron sobre mí como una manta asfixiante.
Por un instante, pensé que lo había oído mal, así que me quedé mirándolo fijamente, buscando en su rostro alguna señal de burla… cualquier cosa que me indicara que se trataba de una broma de mal gusto.
Pero no había nada, solo una mirada tranquila y seria.
“No puedes hablar en serio”, dije finalmente, con la voz más baja de lo que esperaba.
“Sí, hablo en