Elara
Pasó un tiempo, pero finalmente Ruby tuvo que irse; sin embargo, prometió volver al día siguiente.
Intenté no ilusionarme demasiado, sabiendo que podría faltar por circunstancias imprevistas, pero para mi sorpresa, vino.
Y durante los dos días siguientes, siguió viniendo, trayendo libros y bocadillos para que yo pudiera picar mientras charlábamos.
Finalmente, logré que la conversación girara en torno a cómo había podido quedarse cuando su padre insistía tanto en que abandonara la manada,