Orión
En el instante en que la visión se apoderó de mí, lo supe.
Que Elara estaba en peligro.
No era solo por la visión, sino por una sensación.
Se abalanzó sobre mi pecho como algo vivo, algo que arañaba mi hueso y mi sangre.
Incluso ahora casi podía sentir su miedo, el pánico y la pura desesperación por sobrevivir.
Me oprimió el corazón.
—Tengo que irme —dije, apartándome ya del agarre de la bruja.
La voz de Lucian interrumpió al instante—. No, no puedes. Si rompes la conexión ahora...
—¿No l