Elara
No recordaba haberme quedado dormida.
Un instante antes estaba en los brazos de Orión, con el mundo aún inestable bajo todo lo que habíamos sobrevivido… y al siguiente, solo había calor.
El leve ritmo de ser llevada a un lugar que no alcanzaba a percibir del todo.
Cuando finalmente abrí los ojos, el cielo había cambiado y eché un vistazo a mi alrededor.
Ya no estaba en la orilla del río, sino que habíamos llegado a la plaza.
A casa de Orión.
Habíamos vuelto.
Sentí un nudo en el pecho al i