Lucien
En el instante en que Orión desapareció, el mundo se sintió… más silencioso.
Vacío, como cuando alguien se ha marchado.
El espacio que había ocupado hacía un momento aún conservaba el residuo de su poder… denso, inestable, como las secuelas de una tormenta que aún no había terminado del todo.
Mi mirada se posó en el basilisco que descansaba entre nosotros; su superficie brillaba con un rojo intenso y furioso, un calor que se extendía en ondas que distorsionaban el aire a su alrededor.
Po