—Lo único que debes hacer es no hablarle a la policía de mí —pidió Diana.
Christopher tragó saliva. Sabía que estaba contra la espada y la pared, así que si quería ayuda de esos dos, no podía mencionar a Diana.
—Lo entiendo. De todas formas, no hay pruebas en tu contra más que mi palabra —comentó, con una mano en su pecho.
Estaba asustado, pero no podía rendirse. Cooperar con sus jefes era la mejor opción que tenía. Mejor que huir.
—Hay muchas Dianas en el mundo. Puedes referirte a otra per