Isabela estaba en su habitación, hablaba con Noah por mensaje mientras terminaba una maqueta para su proyecto.
En ese momento, su madre entró azotando la puerta, Isabela se sobresaltó. El pincel tembló en su mano y una línea torcida arruinó una parte. El celular vibró sobre la mesa, pero ella no lo miró.
Su madre avanzó con pasos duros, el rostro tenso, y el ambiente se volvió denso.
—¿Mamá? ¿Qué pasa? —se giró.
Isabela notó que su madre tenía una botella de cerveza en la mano. Supuso que e