Nicole llegó a casa y tiró las llaves en una mesita. Los ojos los tenía hinchados porque había llorado demasiado. Al final, se despidió de Haru y le avisó a Emma que no regresaría al trabajo durante ese día, contándole lo que vio.
Noah estaba caminando por el pasillo comiendo un pedazo de pan y vio a su hermana. Se detuvo al instante.
—¿Qué te pasó? —preguntó, con la boca medio llena.
Nicole lo miró sin decir nada. Sus ojos hablaban por ella. Al ver a su hermano, las lágrimas volvieron a brotar